Buenos Aires, la más europea de las capitales de América del Sur, destaca por su elegancia, su pasión por el tango y una desbordante oferta cultural. Cada rincón de la ciudad porteña posee una identidad única y arrebatadora que invita a perderse en sus calles.
Antes de organizar tu visita, también es importante tener en cuenta cuál es la mejor época para viajar a Argentina, ya que el clima y las estaciones pueden influir en los planes que prepares durante tu estancia.
Y si todavía estás preparando el viaje, saber cuándo comprar un vuelo puede ayudarte a organizar con antelación uno de los aspectos más importantes de tu escapada.
Al pasear por las calles de San Telmo entiendes a la perfección por qué a Buenos Aires se la llama la “París de América del Sur”. Es un lugar famoso por su impresionante arquitectura colonial, sus aceras empedradas y su ambiente bohemio que atrae a miles de turistas.
Un punto que no te puedes perder es la confluencia de las calles Chile y Defensa, donde se encuentra la famosísima estatua de Mafalda. Fotografía obligada para todos sus visitantes.
Hablar de La Boca es hablar del famoso ‘Caminito’: probablemente una de las calles más coloridas y pintorescas de la capital argentina, heredera de la mezcla de culturas que formaron la identidad del país a finales del siglo XIX.
Sus conventillos de chapa son sus edificios más emblemáticos, que guardan un asombroso parecido con las típicas corralas de vecinos españolas, con fachadas muy vistosas.
Además, para los amantes del fútbol, aquí se encuentra una de las auténticas catedrales del deporte rey: La Bombonera, el estadio sede del club Boca Juniors.

Un antiguo dique portuario que hoy en día se presenta como uno de los rincones más modernos y vanguardistas de Buenos Aires. Si lo tuyo es fotografiar edificios altos y disfrutar de la alta cocina, pasear por sus calles es una experiencia que no puedes perderte.
El mejor momento del día para visitar Puerto Madero es el atardecer y las primeras horas de la noche. Su punto de interés clave es sin duda el Puente de la Mujer, obra del famoso arquitecto español Santiago Calatrava.
Para los que prefieren el turismo cultural y aprender algo de historia, otra opción interesante es visitar la fragata Sarmiento, un barco museo que sirve como centro de interpretación de la historia naval argentina.
En este barrio es donde chocan con más fuerza y se mezclan con más gracia la tradición y la modernidad de los argentinos. Sus calles están repletas de galerías de arte y cafeterías con encanto, perfectas para pasar una tarde de lo más agradable.
La joya de la corona de Palermo es el Parque Tres de Febrero y su famoso Rosedal, que cuenta con alrededor de 8.000 rosales de 93 especies diferentes y puede superar las 18.000 flores durante su época de máxima floración, además de una serie de esculturas y monumentos como el Puente Blanco. Éste último es uno de los lugares más fotografiados del barrio.
Y si te quedas con ganas de ver más cosas en Palermo, te recomendamos acercarte a su Jardín Japonés, donde encontrareis actividades de ikebana y ceremonia del té, así como también al planetario Galileo Galilei, que cuenta con una cúpula de 20 m de diámetro.

Otro de los puntos donde con más fuerza palpita el espíritu europeo de Buenos Aires. La Recoleta es pura Belle Époque, con edificios que te harán volver la cabeza más de una vez, para preguntarte si detrás de la siguiente esquina te toparás con la Torre Eiffel.
Sus calles majestuosas albergan algunas de las tiendas más exclusivas de la ciudad y uno de los lugares imperdibles de la capital porteña: el Cementerio de la Recoleta. Aquí se encuentran las tumbas de los argentinos más ilustres, entre los que destaca el mausoleo de Evita Perón.
Como contraste, también te proponemos visitar la Avenida Figueroa Alcorta, en concreto la Plaza de las Naciones Unidas. Aquí es donde se encuentra uno de los monumentos más únicos de Argentina: La Floralis Genérica. Esta escultura metálica, con un peso de cerca de 18 toneladas y 20 metros de altura, representa una flor cuyos pétalos se abren y se cierran gracias a un sistema hidráulico. Representa el espíritu de renovación y resiliencia del pueblo argentino.
Para bajar el ritmo de tu visita a Buenos Aires y disfrutar de un barrio residencial tranquilo y relajado, las calles de Belgrano siempre proporcionan una sensación de agradable serenidad. Está lleno de amplios espacios verdes, perfectos para descansar e incluso para preparar un pequeño picnic.
Aquí se encuentra también el mítico Barrio Chino. Se trata de un enclave gastronómico y cultural que empieza en el icónico arco de la calle Arribeños. Es un caleidoscopio de colores y olores exóticos, llena de restaurantes, de tiendas de recuerdos, de templos y sobre todo de puestos de comida callejera que siempre merece la pena probar.

Monserrat y San Nicolás son dos barrios céntricos de Buenos Aires que concentran algunos de los lugares más emblemáticos de la ciudad. En este distrito se encuentran algunos de los monumentos más reconocibles del paisaje porteño, como la Plaza de Mayo, la Casa Rosada, el Cabildo y también la Catedral Metropolitana.
Pero si tenemos que elegir uno, nuestra recomendación es que te decidas a visitar el precioso Palacio Barolo. Esta impresionante edificación fué diseñada por el arquitecto italiano Mario Palanti y su estructura está inspirada en La Divina Comedia de Dante. Cuenta con 22 pisos sobre rasante y su estructura está organizada simbólicamente en tres partes inspiradas en el Infierno, el Purgatorio y el Paraíso de La Divina Comedia.
Ponemos ahora rumbo a la zona norte del área metropolitana de Buenos Aires para llegar a San Isidro, una ciudad de la provincia de Buenos Aires. Un lugar que no siempre aparece mencionado como una opción preferente para un itinerario por la capital, pero que cuenta con un montón de puntos de interés que merece la pena visitar.
El primero, desde luego, es la Catedral de San Isidro, de estilo neogótico, destaca por su imponente arquitectura y por su torre de casi 70 metros de altura. Otro punto de interés que maravilla a los turistas es la Quinta de los Ombúes, un Monumento Histórico Nacional con un amplio jardín y unas impresionantes vistas al Río de la Plata.